53 nuevos casos de cáncer en niños en el departamento de Córdoba

Según el estudio los tumores malignos representan la segunda causa de muerte en los grupos de edad de 5 a 9 años y de 10 a 14 años.

Esta enfermedad no es prevenible y puede tocar a la persona desde que nace hasta los 18 años. Así lo sostuvo el médico especialista, Javier Molina, quien presta sus servicios a la Clínica IMAT de Montería, abanderada en enfrentar esta mortal enfermedad en Colombia.

Lo más preocupante, es más mortal en menores de escasos recursos porque hay demasiadas trabas para una consulta con el especialista, demoras en el diagnóstico y retrasos en el inicio del tratamiento, lo que termina siendo una cadena mortuoria.

A pesar de los esfuerzos, las cifras de muertos que deja en Córdoba el cáncer infantil son altas, dijo el médico especialista Javier Molina, a un día de que empiece la campaña en todo el país contra esta mortal enfermedad, que en el departamento tiene una tasa de mortalidad del 45 por ciento.

En 2018 la cifra de menores con la enfermedad fue 53 casos nuevos, para un total 226, de los cuales el 51 por ciento está en tratamiento activo y el 49 en control, de esos casos nuevos falleció un niño el año pasado.

Hace 40 años, el principal problema en la cura del cáncer infantil era el diagnóstico tardío: no se pensaba que pudiera haber niños con cáncer. Además, los síntomas se asemejan a muchas otras enfermedades de la infancia, por lo que es difícil (e incluso obstaculiza) un diagnóstico a tiempo. La diferencia es que la mayoría de las enfermedades de los niños (que por lo general son causadas por los virus) desaparecen entre los siete y los diez días, lo que no ocurre cuando se trata de cáncer.

Son síntomas de cáncer infantil

– Pérdida de peso, continua y sin causa aparente.
– Dolor en los huesos y las articulaciones después de haber tenido actividad física, o jugado.
– Dolores de cabeza acompañados de vómitos, generalmente por la mañana.
– Hinchazones que no desaparecen, sobre todo en el cuello, las axilas, la ingle y el abdomen.
– El aumento del volumen del vientre.
– Petequias, es decir, pequeñas manchas de color rojo vivo que aparece en la piel a causa de una hemorragia subcutánea.
Moretones o hematomas que aparecen sin que haya habido golpes previos.
Un resplandor blanquecino en los ojos cuando la retina se expone a la luz, como si fueran destellos.
Cansancio y palidez constante: Anemia.
Fiebre persistente de origen indeterminado o desconocido.
Infecciones frecuentes: baja inmunidad a las enfermedades.
Si tú identificas en tu niño o adolescente alguno(s) de los síntomas anteriores, busca atención médica. Si el problema persiste después de la consulta y el tratamiento, regresa al médico e insiste en un diagnóstico más cuidadoso, o bien, consulta una segunda opinión.

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