Duque está a tiempo de ser un buen presidente, saliendo de la sombra de su patrocinador: The Economist

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Un reportaje sobre la forma de gobierno de Iván Duque hizo la reconocida revista británica, The Economist, con un artículo titulado  “Hombre nuevo, problemas viejos”.

El Diario asegura que el presidente Duque necesita salir de la sombra de su padrino político, el senador Álvaro Uribe, (al que describe como un expresidente amargado), porque aunque tiene tiempo para convertirse en un buen presidente, el reloj no se detiene.

El diario resume algunos de los desafíos que Duque heredó de los mandatarios que estuvieron antes de él y hace énfasis en los que el presidente, a pocos meses de cumplir su primer año en la Casa de Nariño, debe enfrentar.

El artículo comienza diciendo que a pesar del fin de la confrontación armada entre el Estado y la extinta guerrilla de las Farc, gobernar Colombia no es un juego de niños. Enumera lo difícil que ha sido la implementación de lo acordado durante el proceso de paz entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla, la llegada de más de un millón de venezolanos que han huido de su país hacia Colombia y la actual emergencia en la vía al Llano.

“La larga guerra entre el Estado y el ejército guerrillero de las Farc puede haber terminado, pero gobernar Colombia no es un juego de niños. El ELN (…) sigue amenazando, al igual que los violentos narcotraficantes y disidentes de las Farc. La geografía a veces conspira contra el desarrollo”, dice textualmente la revista.

La publicación también asegura que Duque sigue “constantemente atrapado en las batallas políticas que han caracterizado el pasado reciente del país” e indica que su mayor reto es “desarrollar políticas que sean verdaderamente suyas”.

Sobre la situación jurídica del exguerrillero ‘Jesús Santrich’, quien se encuentra hoy en el Congreso, The Economist asegura que esta es una verdadera prueba de fuego para Duque ya que esto, según la revista, ha creado tensiones en la base de quienes apoyaron su elección. “Los partidarios de Uribe temen que esté sesgado a favor de las Farc”, menciona el artículo.

Sobre los cultivos ilícitos, The Economist enumera el aumento de héctareas de coca en el país como otro de los dolores de cabeza que Duque heredó. “No se puede construir una paz duradera con 200,000 hectáreas de coca”. El texto menciona que el gobierno de Duque ha basado en buena parte su política antinarcóticos en las fumigaciones aéreas y por eso espera que la Corte Constitucional levante la prohibición de rociar los cultivos con glifosato.

Por último, el Diario cita al historiador Malcolm Deas, quien recomienda que Duque debe regular su relación con Uribe, por ejemplo, limitándola a reuniones programadas, y complementar eso desarrollando su propia base política en el centro.